¿Gobernar o cambiar la historia?

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El País, 21 de mayo de 2022.

 

Quienes han querido modificar el rumbo de sus países en Latinoamérica por lo general han acabado despreciando la democracia y añorando el poder popular. Los procedimientos parlamentarios y la división de poderes son un freno a las visiones personalistas de los caudillos.

 

Si la grandilocuencia de los gobernantes latinoamericanos sólo fuera un ornamento o una simple estrategia electoral, el asunto no sería tan problemático. Lo grave es que muchas veces las promesas de remover los cimientos de los países, de refundarlos o redefinirlos no son meros eslóganes, sino una manera de entender el ejercicio del poder en América Latina. Parecería que a muchos presidentes de la región no les interesa —o no los excita, o no los exalta— gobernar. Como si aquella fuera una actividad mediocre y burocratizada, apegada a la realidad y alejada de la épica, la descartan en favor de una que sí está a la altura de su intelecto y de sus ambiciones: cambiar la historia.

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