Iván Roa: “Ecuador dejó de ser un país de paz desde hace mucho tiempo”

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ecuadortoday, junio 2018

Entrevista a Iván Roa: Investigador colombiano en temas de violencia en frontera, específicamente en la frontera Ecuatoriana; Docente de la Universidad Distrital de Bogotá y de la Universidad Minutos de Dios; Licenciado en sociales, Magister en Integración de la Universidad Andina Simón Bolívar sede Ecuador y Magister en Sociología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales – FLACSO sede Ecuador. En esta última universidad fue donde comenzó a investigar sobre la violencia en frontera y a partir de la cual realizó investigaciones con instituciones como Save the Children internacional y la Corporación Arcoíris de Colombia.

 

¿Cómo entender lo que está pasando en la frontera norte?

Para comprender lo que pasa en la frontera es necesario remitirnos al año 2000, ese año marcó el destino del Ecuador. El dólar es la moneda de cambio de las economías ilegales, ello se estableció desde la década del 70. Algunos grupos ilegales colombianos y narcotraficantes buscaron los dólares en Panamá para así realizar las transacciones propias de esta economía ilegal. En el 2000 la dolarización que sufrió el Ecuador hizo que este territorio se volviera atractivo para las economías ilegales, puesto que la moneda de cambio era más accesible para ellos. Si tú miras en el año 2001 ya se habían instalado en frontera colombiana grupos ilegales como las AUC (paramilitares) y obviamente las FARC, que ya hacía una presencia histórica en Putumayo, pero que expande su presencia hacia Nariño y Esmeraldas por ese año.

El año 2000 también marca el comienzo del plan Colombia en frontera, por lo tanto, vemos que los tres grandes actores del conflicto colombiano comienzan a disputar el espacio fronterizo: guerrilla, paramilitares y Estado. De ahí que, es desde esa época donde vemos que las guerrillas frente al Plan Colombia ven en el Ecuador un espacio de retaguardia, a diferencia de los paramilitares, que comenzaron a adentrarse más y más en el territorio ecuatoriano.

Por lo tanto teníamos en territorio ecuatoriano la presencia de dos grupos armados ilegales colombianos para los años 2002 y 2004. En Esmeraldas específicamente vemos que los paramilitares comenzaron a establecer lazos con sicarios ecuatorianos, los cuales fueron profesionalizados por este grupo colombiano en San Lorenzo. Las FARC por el contrario permanece en frontera, establece algunos campamentos temporales allí, no solo lo hicieron en Sucumbios; si tú le preguntas a los habitantes de la frontera norte, dicen que las FARC siempre estuvieron por allí, a veces se quedaban por la región y otras veces solo pasaban la frontera para abastecerse.

¿Pero entonces estamos hablando de hace más de 15 años que los grupos armados ilegales colombianos están haciendo presencia en Ecuador?

Si efectivamente, pero la presencia nunca ha sido igual, ella ha cambio según las dinámicas del conflicto en Colombia, por ejemplo, el proceso de paz de los paramilitares entre 2004 y 2005 ocasionó que este grupo se reorganizará en BACRIM (bandas criminales) y heredara los contactos, las rutas y el mercado narcotraficante que habían dejado las Autodefensas Unificadas de Colombia (AUC). Otro ejemplo para afirmar que el Ecuador no es ajeno al conflicto colombiano y a las dinámicas narcotraficantes son las incautaciones de drogas. Si tu miras las cifras del Ministerio del Interior ecuatoriano en relación a la incautación de droga, vuelves a ver el mismo elemento, desde el año 2000 se inauguran las grandes incautaciones en el Ecuador, en ese año se incautaron en territorio ecuatoriano 21 toneladas de droga, la cual llegó a su número más bajo en 2004 con tan solo 5 toneladas, pero al año siguiente, o sea 2005, vemos que las incautaciones alcanzan las 41 toneladas, “coincidentemente” ello tuvo que ver con la reorganización de los paramilitares en forma de BACRIM, a 2009 las incautaciones llegaron a 68 toneladas, lo que nos indica que para esa década el Ecuador, vuelvo e insisto, ya estaba involucrado en las dinámicas narcotraficantes.

¿El narcotráfico en esa década era manejado por colombianos en territorio ecuatoriano?

No del todo, acá hay que hacer ciertas precisiones sobre las dinámicas ilegales en el Ecuador. Primero: el Ecuador se configuró en esa década del 2000 al 2009 como un espacio de tránsito de droga; de ahí que, segundo: esos grupos colombianos al ubicarse en frontera lo hicieron con el propósito de establecer unos enlaces con ecuatorianos, para que fueran ecuatorianos los encargados de la recepción y movilización de la droga a Centroamérica; esto se da porque, tercero: los grupos ilegales colombianos necesitan ser invisibles para el Estado y la sociedad ecuatoriana, ellos dosifican su visibilidad y por lo tanto el uso de la violencia. Entonces, tenemos que para esa década sicarios y narcotraficantes ecuatorianos estaban involucrados con grupos colombianos.

En San Lorenzo por ejemplo desde 2005 las BACRIM tenía relación con un sicario ecuatoriano llamado Látigo; hacia el año 2009 otro ecuatoriano, alias el “Empresario” cuyo nombre real es Cesar Vernaza, tuvo nexos con los Rastrojos y con Sinaloa, al igual que otro grupo ecuatoriano como los Choneros. Por esos años confluían en territorio ecuatoriano los “enlaces” del envío de droga como Alias W, alias el Tigre, quienes a través del Ecuador enviaban droga a México, y eran el enlace entre mexicanos y colombianos. Por lo tanto vemos que no solo los ecuatorianos eran parte del proceso, sino que el Ecuador era el espacio a través del cual los grandes grupos narcotraficantes movilizaron la droga, por eso es que el pico de incautaciones de esa década se dio en 2009. Y este año marca nuevamente un cambio en las dinámicas narcotraficantes en el Ecuador. Esa década en el que conocimos al Ecuador como un país de tránsito para las drogas, las cosas cambian.

¿Qué pasa en 2009? dado que ya ubicamos al 2000 como el origen de todo y el 2005 como la reconfiguración de ese escenario… ¿en 2009 cómo es esa nueva reconfiguración?

Efectivamente, el 2009 dio cuenta de un giro en las dinámicas narcotraficantes e ilegales en el Ecuador. Recordemos que en marzo de 2008 se da el bombardeo en Angostura, en Sucumbios, donde a “Reyes”, uno de los dirigentes de las FARC, es asesinado. Este hecho marco un giro en la política de defensa nacional del Ecuador, por ello en 2009 esa política de seguridad cambio a fuerzas de tarea, donde la número uno fue la encargada de la frontera norte. Esta fuerza de tarea se compuso de 5 divisiones de las fuerzas militares a ese año y en 2012 estuvo compuesta por 6. Además, aparecen 7 nuevos destacamentos militares distribuidos a lo largo de toda la frontera, con ello el gobierno de Rafael Correa pretendió blindar la frontera.

Sumado a lo anterior se reforzó el Plan Ecuador, el cual se erigió como un plan estructural para frontera que pretendía atender varias problemáticas de la misma, no solo la inseguridad. Esta nueva política de seguridad comenzó a dar resultados, por eso para 2009 se incautaron 68 toneladas de droga en el Ecuador. Pero no solo ello, por esos años se reconfiguran nuevamente las presencias ilegales en frontera: las FARC ceden su presencia a grupos paramilitares o BACRIM, las cuales llegan a tener presencia en Sucumbíos hasta Shushufindi; por el lado del océano Pacifico, Látigo desaparece en 2009 consecuencia de un ajuste de cuentas, algunos dicen que con las Águilas Negras, otros decían que con las FARC y otros decían que perdió el terreno frente a Cesar Vernaza.

Pero, ¿Qué pasó después de 2009?

Se reacomodó la presencia de los grupos ilegales. Aparecen los Rastrojos, el Cartel del Norte del Valle en asociación con ellos, la Agrupación Cordillera, y posteriormente llegan el Cartel de Sinaloa y Los Zetas.

¿Cómo sabemos todo esto?

Pues por un lado tenemos a los pobladores de frontera que informaban cómo estaban llegando a sus comunidades nuevos personajes, no solo colombianos, sino mexicanos; por otro lado, desde 2010, se comienzan a dar fuertes golpes a las estructuras narcotraficantes en Ecuador y se comienzan a detener varios enlaces de estas agrupaciones, los dos más sonados en 2012 fueron: Calle Serna, un Rastrojo Detenido en Quito, y Cesar Vernaza, detenido en Esmeraldas. Estas detenciones dieron cuenta sobre los enlaces que existían con México, los cuales eran más fuertes y se mantenían.  Por eso se entiende como en 2012 “curiosamente” suben las incautaciones de droga en el Ecuador, llegando a 42 toneladas.

Lo anterior será la constante durante esta nueva década que comenzó en 2009; esa en la que nos encontramos al día de hoy, donde las incautaciones ya no bajan de las 18 a 20 toneladas anuales. Eso es lo que explica que nuevos personajes entraran a controlar el negocio de la droga en Ecuador. Es el caso de alias “Gerald”, el famoso Pablo Escobar ecuatoriano, los Choneros y no dudo que en el territorio ecuatoriano este presente actualmente el Clan del Golfo.

¿Por qué la sociedad ecuatoriana no sabe mucho de esto, porqué no conocemos de todos estos personajes, de esa presencia que tienen en el Ecuador todos estos grupos narcotraficantes?

La sociedad ecuatoriana si sabe de esto, aunque no toda. Eso que yo te he hablado es lo que ha vivido la costa ecuatoriana y la frontera norte en particular. Si tú hablas con alguien de Manabí o de Guayaquil, te va a contar sobre el sicario que manda, o de la banda que maneja todo en la región, como fue el caso de los Choneros, como lo fue en su momento los Templados, o el mismo Látigo; o te hablan en Sucumbíos de los paramilitares, de las fumigaciones del Plan Colombia y el desplazamiento que ocasionó en poblaciones fronterizas, de la guerrilla, etc. Todo eso que te he contado pasa en las periferias ecuatorianas, eso se desarrolla lejos del centro de poder o de Quito. Pero ese “lejos” es más imaginario que real, además hay una actitud negacionista no solo de la población ecuatoriana sino del gobierno mismo, recordemos que el expresidente Rafael Correa negaba que los cárteles tuvieran control de zonas en Ecuador, a diferencia de lo que pasaba en México o Colombia. Él consideraba que Ecuador era una isla de paz y que hablar de crimen organizado era una demagogia. Con esto lo que se pretendió fue negar en cierta medida el gran avance y la presencia histórica que ya tenían grupos ilegales y narcotraficantes en Ecuador.

¿Actitud negacionista de la sociedad y el gobierno ecuatoriano?

Por supuesto, el gobierno ecuatoriano siempre ha dicho que el fenómeno del narcotráfico viene de Colombia y eso legitima la posición de no incidir en el conflicto colombiano.  Esta postura fue asumida por el Ecuador desde principios de este siglo con la doctrina de seguridad del Libro Blanco en 2002 y con el despliegue de las fuerzas de tarea en 2009. Todo consistió en la contención del conflicto colombiano, al darse esa “contención” y no intervención en el conflicto colombiano se creyó que no habría una influencia directa del mismo sobre el Ecuador, lo cual, como demuestra la genealogía que te expongo, no es cierto. No se dio en lo que llevamos de este siglo una contención del conflicto colombiano, el Ecuador pretendió fortalecer su presencia militar y estatal en la frontera norte, pero los hechos nos indican que esa acción no tuvo resultados satisfactorios. He insisto nuevamente: el Ecuador al igual que el resto de los países latinoamericanos no controlan totalmente sus fronteras, ya que estas han sido construidas imaginariamente como puntos lejanos del centro de poder, de ahí que nuestros estados latinoamericanos sean fuertes tan solo en ciertos lugares, como son las ciudades capitales. Frente a esa debilidad en la frontera entre Ecuador y Colombia se crearon en su momento las ZIF (zonas de integración fronterizas) las cuales están aún en deuda, hay algunos avances pero no los esperados en temas de infraestructura y cooperación.

Ahora vuelve y surge el tema de la frontera a partir de un infortunio, una catástrofe que implicó a periodistas ecuatorianos que venían y pertenecían a la ciudad capital, al centro de poder, que es el lugar en donde se producen la mayoría de las noticias “nacionales”; ahí, vuelve y juega el imaginario. Desafortunadamente tuvo que pasar ese hecho, que impactó al centro de poder y que promovió en el imaginario de los ecuatorianos la idea de un ataque a lo que representa el Ecuador: una tierra de paz. Me pregunto ¿ha sido el Ecuador una tierra de paz? Desafortunadamente muchos pobladores de la frontera ecuatoriana han vivido desde hace mucho esas trágicas historias, familiares que les han desaparecido, que les han asesinado, o conocen a alguien en la misma situación. Esas son las historias que en los territorios te cuentan: violencia, amenazas, desapariciones, asesinatos, armas, cargamentos, etc.

¿El Ecuador no es una tierra de paz?

Si tú haces la comparación con Colombia, pues de entrada dices: si claro, es una tierra de paz. Pero, si tu miras las dinámicas que se han desarrollado en el Ecuador en estas dos décadas que te describo, te das cuenta que el territorio ecuatorianos no es del todo un espacio de paz. Acá hay que hacer ciertas acotaciones para entender mejor lo que trato de explicarte.

Primero, los centros de poder no han tenido que sufrir la violencia a la misma escala que las ciudades periféricas o fronterizas. Segundo, efectivamente la violencia se ha desarrollado en diferentes niveles en el territorio ecuatoriano, ello quiere decir que las fronteras y los lugares por donde transitan las economías ilegales son los espacios donde más se reproduce la violencia. Todo esto a diferencia de Quito, Cuenca o Riobamba, donde la violencia es apenas uno más de los problemas pero no es el problema central. Por lo tanto y aquí va la tercera acotación, tenemos que hay espacios del territorio ecuatoriano donde la violencia es el pan de cada día, donde esta se ha reproducido a tal nivel que ya es una violencia netamente estructural.

Con base a lo anterior pasas a entender las cifras de homicidios de Esmeraldas y de Sucumbíos, que superan con creces las cifras nacionales. Estas dos provincias son los dos espacios de reproducción de las economías ilegales donde transitan las armas, la droga, la trata de personas, el contrabando de gasolina blanca. Todo ello a diferencia de Carchi, donde allí las cifras de homicidios son más bajas, equivalentes a la nacional.

¿Cuál es la diferencia, si Carchi también es fronteriza?

Primero, que en Carchi hay más presencia institucional, allí está el puente de Rumichaca, allí está la frontera más transitada de América Latina y por allí solo transita el microtráfico que entra al Ecuador, ¿si ves?, la envergadura de las dinámicas ilegales es directamente proporcional a las tasas de homicidios y a la violencia estructural de una región.

¿Cuál es tu explicación hay miedo generalizado que  ahora existe en la sociedad ecuatoriana?

Pues porque se creía que Ecuador era una tierra de paz y que la violencia se daba solo en unos lugares determinados del territorio, o sea en la frontera. Como vemos el Ecuador no está exento de la violencia estructural que han vivido las provincias como Esmeraldas y Sucumbíos. Ahora vemos que la violencia es algo generalizado en el Ecuador, pero que no entendíamos como algo estructural, creíamos que los secuestros exprés que hubo en Quito hace unos años era un fenómeno coyuntural, pero no, es estructural. Pensábamos que la delincuencia era solo eso, pero tampoco, la delincuencia responde a estructuras criminales más grandes. Si prestas atención verás que se ha tecnificado el ejercicio de la delincuencia, ahora usan armas de más largo alcance, ya no son armas hechizas o caseras, ahora son grupos más organizados y que no dudo tengan relación con grupos delincuenciales más grandes.

En ese tema del tráfico de armas el territorio ecuatoriano siempre ha estado involucrado, pero la lectura que hacemos es parcializada y no estructural. Recuerda que en Quito siempre se han encontrado caletas de armas, porque Quito es un espacio de transito de armas. No solo eso, si se hace una cartografía de los laboratorios de procesamiento de droga destruidos en el Ecuador durante la última década, vas a ver que esos laboratorios se encontraron a lo largo de toda la geografía nacional, muy pocos estaban ubicados en frontera. Puedes encontrar que en Machala se escondían cargamentos de drogas y de armas. En la Sierra también hay una ruta de armas. A partir de ahí entiendes que todo el territorio ecuatoriano está involucrado en esas dinámicas, pero era algo que ni el gobierno, ni la sociedad en general quería asumir; ahora estamos ante el momento de asumirlo. Eso que han vivido las comunidades fronterizas, ese miedo, esa violencia estructural ahora se vive en todo el Ecuador y eso no pasa de la noche a la mañana.

Tú hablas de violencia estructural ¿Cómo es la violencia en el Ecuador?

Para entender la violencia del Ecuador es necesario hacer una genealogía de la misma. Al principio te comentaba que desde un análisis macro vemos que hay dos décadas diferenciadas de las dinámicas ilegales en el Ecuador, una que va del 2000 al 2009 y la otra del 2009 a la actualidad. En la primera el Ecuador se configuró como un espacio de transito de drogas, pero desde el 2009 a la actualidad el Ecuador es un espacio de tránsito, procesamiento y almacenamiento de droga. Es por ello que el transito ha aumentado con creces, eso nos dice que la presencia de grupos ilegales y narcotraficantes también ha aumentado en el Ecuador. Efectivamente hay un informe de la Procuraduría Mexicana que afirma que en el territorio ecuatoriano actúan cuatro grandes carteles mexicanos: el Cártel del Golfo, el del Pacifico, la familia Michoacana y los Zetas. También están los ecuatorianos: los Choneros, sin saber de otros hasta este momento. Están también los colombianos: Clan del Golfo y las distintas “disidencias” de las FARC, todo ello sin contar otros grupos entre los 11 que actúan en frontera colombiana. Lo anterior viene a indicar que desde el 2016 se están reconfigurando las presencias de grupos ilegales en la zona, igual a lo ya acontecido en 2005.

Pero volvamos a tu pregunta. Tenemos esa amalgama de grupos actuando en el Ecuador, donde uno de ellos le declaró una guerra al Estado ecuatoriano, algo que no había pasado antes, lo que quiere decir que el accionar de esos grupos era invisible, no los veíamos, o no sabíamos que estaban ahí y de alguna manera se era permisivo con ello dado que no nos afectaba directamente, afectaba solo a los pobladores fronterizos.

Tenemos entonces que esa es la parte del iceberg que no veíamos y que se ha venido formando desde hace más de 15 años, eso es lo que el sociólogo Johan Galtung llama “Violencia Estructural”. Este autor plantea algo que se llama el triángulo de la violencia, que es la violencia que no vemos pero que está arraigada. Galtung nos habla por un lado de la denomina violencia estructural y por otro de la violencia cultural, o como diría el francés Pierre Bourdieu, la violencia simbólica. Esas dos violencias están reproduciéndose y una se hace visible a través de la otra. Te voy a poner un ejemplo: en 2011 un niño de Limones, allá en Esmeraldas, me decía: “yo quiero tener un arma cuando sea grande, porque así me gano el respeto y puedo defenderme”. ¿Qué quiere decir eso?, pues es muy sencillo, ese niño vive en un ambiente de violencia constante y que simbólicamente él puede defenderse de esa violencia con un arma, pero ahí está reproduciéndose esa misma violencia de la que él es víctima. Entonces, dentro de ese triángulo de la violencia tenemos la que se hace más visible, que es la violencia directa, es decir: la amenaza, el asesinato, el carro bomba, el secuestro exprés, el feminicidio, la trata de personas, etc. Pero obvio, esta violencia directa que es la visible no existiría si no hubiese unas violencias que la sustentan: cultural y estructural.

¿Cómo solucionar ese problema de violencia?

A eso iba, el Ecuador necesita reconstruir su tejido social para superar esa violencia simbólica o cultural, pero al mismo tiempo debe hacer frente a la violencia estructural. Para ello la población ecuatoriana y el gobierno en particular debe reconocer que ya no es un territorio de paz, posiblemente desde hace dos décadas dejó de serlo. Si el Ecuador reconoce que la violencia es un problema puede hacer frente a ella de forma estructural, así como lo planteó en su momento el famoso Plan Ecuador, aunque como indiqué anteriormente no cumpliese, por diferentes razones, con su objetivo inicial. Ahora parece que se le hará frente a este problema de frontera con un nuevo plan, pero volvemos a lo mismo. No estamos ante un problema solo de la frontera, estamos ante un problema que engloba a todo el Ecuador, por lo tanto, los planes deben tener ese alcance: nacional, aunque con un claro y mayor énfasis en frontera.

Lo que quiero dar a entender es que se debe fortalecer los planes de seguridad, sociales e institucionales en frontera y estos deben ser construidos desde las comunidades fronterizas, no desde los centros de poder. En paralelo, se debe proponer un plan nacional para combatir la violencia en todos sus niveles de expresión, incluyendo el racismo y la violencia de género, que son parte de esa violencia estructural y simbólica a la que anteriormente he hecho referencia. Por último debe impulsarse una cooperación internacional que tenga como objetivo combatir la violencia en América Latina desde nociones de lo cultural y lo político diferentes.

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