La guerra de banderas asfixia al patriotismo cívico español

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infolibre, 10 de octubre de 2020.

 

Una investigación detecta que la extendida adhesión afectiva no nacionalista aEspaña queda eclipsada por el predominio de los discursos identitarios.
“La izquierda tiene un problema con los símbolos”, señala el historiador DiegoDíaz Alonso, que ve la españolidad progresista en un “fuego cruzado” entre los“nacionalismos periféricos” y la “visión excluyente” de la derecha.
Los intentos de armar imaginarios patrióticos alternativos han sufrido la presiónde un nacionalismo que exige el continuo pago de peajes simbólicos.
El sociólogo Imanol Zubero y el jurista Fernando Flores coinciden en que el mejorvehículo para una cohesión nacional integradora es la cultura.

 

“¿España? ¡Puf…! ¡Qué pregunta más graciosa! A mí España no me gusta.O sea, a mí me gusta la gente de España”.

La respuesta, que sintetiza ese afecto por la patria sin suplemento trascendental que abunda entre los españoles desconfiados del nacionalismo, está incluida entre bastantes más del mismo tenor en el artículo Patriotas sociales. La izquierda ante el nacionalismo español (Revista de Sociología, 2017), de Antonia María Ruiz, Luis Navarro y Elena Ferri.Los tres son investigadores de la Universidad Pablo de Olavide, donde se desarrollaun singular proyecto, Nacionalismo español: praxis y discursos desde laizquierda, trabajo apoyado por el Gobierno, la Junta de Andalucía y el CIS quepretende “rellenar una laguna” de conocimiento sobre los porqués de la tiranterelación entre la izquierda y la idea de España y sobre las dificultades para laconformación de un patriotismo de acervo cívico que rivalice con el esencialismonacionalista. A tenor de las conclusiones del proyecto, la extendida indiferencia entrelas “gentes de izquierdas” –en expresión que utilizaba Gaspar Llamazares– hacia laliturgia y la simbología nacional imperante no implica, como a menudo se da porhecho desde la otra acera ideológica, una ausencia de patriotismo ni de vínculoafectivo con España. Eso sí, se trata de un patriotismo más difuso y difícil detransmitir a las masas, que hasta la fecha no ha logrado competir en el imaginario delo español con el nacionalismo de bandera al viento.

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