Primer informe de 2018

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Quantio, 3 enero 2018

2017: un año cargado de riesgo político

El año que hemos cerrado comenzó con la internacional antiliberal crecida. Muchos esperaban que fuera el principio del fin del mundo tal como lo habíamos conocido. El año en que Trump iniciaría una revolución desde Washington o que el Brexit y el auge de la extrema derecha europea propiciaría un efecto dominó que hiciera tambalearse los cimientos de la Unión Europea y la Eurozona. El 31 de diciembre la Eurozona registró su mayor crecimiento en una década y los mercados bursátiles festejaron un gran año. Los índices MSCI y el FTSE All-World (que agrupan a las bolsas más relevantes) registraron un alza superior al 20%. El Dow Jones, Nasdaq y S&P 500 crecieron 25%, 28% y 19% respectivamente. Mucho mejor aún le fue a la burbuja Bitcoin. Incluso el comercio internacional se ha recuperado, como muestra el índice Baltic Dry, que ha alcanzado su nivel más alto en cuatro años.

Durante esos 365 días vivimos el superaño electoral europeo (alrededor de la mitad de los habitantes de la UE votaron) mientras que en EEUU Trump vio frenada su agenda interior. ¿Hay razones para la complacencia? Pese a que la ola populista no ha devenido en tsunami, ciertas tendencias parecen haberse estabilizado. Los electorados en el mundo desarrollado son más volátiles, fragmentados y polarizados mientras que los consensos son más frágiles. Hoy las instituciones internacionales son más débiles tras la erosión de la Administración Trump. La pérdida de territorio por parte de ISIS en Siria e Irak podría propiciar más atentados en Europa. Todo ello con una Corea del Norte nuclear y un Oriente Medio revuelto de fondo. La recuperación económica no ha llegado al ámbito geopolítico.

Un repaso a los repasos a 2017 en cifras y gráficos
En 2018 estaremos atentos a…

Nadie al volante: gobernanza global, nacionalismo y hombres fuertes
La erosión de la confianza hacia instituciones y gobiernos es patente, especialmente en el mundo desarrollado. Las oportunidades para la cooperación internacional se reducen mientras la capacidad de liderar a nivel global se restringe. 2017 fue un año especialmente negativo para la gobernanza global. En 2018 tendencias como nacionalismo, polarización o proteccionismo podrían acentuar esta tendencia. Putin (y Sisi) afronta elecciones sin rival, mientras que Erdogan parece consolidar el cambio de sistema político turco de cara a las elecciones de 2019. La tendencia hacia hombres fuertes en EEUU, China, Rusia, India, Japón, Turquía, Egipto o Hungría y un renovado nacionalismo en Reino Unido, Austria, Polonia o Tailandia supondrá inestabilidad a nivel global. A ello se suman a nivel subnacional Cataluña, Kurdistán, Flandes, Escocia o Biafra. Comenzaremos también 2018 atentos a algunos hitos para medir el desempeño de la gobernanza global: la renegociación de NAFTA entre EEUU y México, el acuerdo nuclear con Irán (JCPOA) y el bloqueo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), además de a nuevas regulaciones sobre inversión extranjera directa (IDE).

Más Cataluña

Si hay un elemento que determinará la dinámica política española en 2018, igual que lo hizo en el último tercio del año pasado, este será el conflicto catalán. La reeditada victoria independentista se enfrenta primero al dilema interno de cómo conjugar las ansias secesionistas de las bases con la imposibilidad de asumir los elevadisimos costes de la unilateralidad. Al mismo tiempo, el bloque constitucionalista, aunque más unido que nunca, se mantiene en precario equilibrio en Madrid, donde los incentivos de todos los socios del gobierno pueden girar fácilmente hacia la competición interna (y lo harán pronto en la medida en que 2018 es un año preelectoral en España). Los presupuestos generales de este año parecen asegurados, pero aún así el margen de maniobra es pequeño y se agotará más temprano que tarde en tanto que Cataluña es un lugar donde el capital político se gasta rápidamente. En definitiva, la relación del independentismo tanto con sus socios potenciales (como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, o Podemos y sus plataformas)  como con sus rivales (políticos o jurídicos) atravesará estrategias, políticas y negociaciones de toda índole a lo largo y ancho del territorio estatal.

El superaño electoral de América Latina

Este año es clave en America Latina. Tendremos elecciones en Brasil (7 y 28 de octubre), Colombia (27 de mayo y 17 de junio), México (1 de julio) y Venezuela (por confirmar), además de Costa Rica (4 de febrero) y Paraguay (22 de abril). Prácticamente un tercio de Latinoamérica renovará a sus jefes de estado. Algunos, como Colombia, recibirán candidaturas de izquierda revolucionaria por primera vez en mucho tiempo, después de un irregular proceso de paz de incierto futuro. Otros, como Venezuela, no sabrán cómo librarse de ella. Las dos principales economías, Brasil y México, verán el regreso de figuras determinantes (Lula, López Obrador) dispuestos a marcar un antes y un después en la historia de sus respectivos países. Todos ellos serán decisivos para el futuro del continente.

Italia: dificultades para formar el 65º gobierno en siete décadas

El eslabón debil de la Eurozona celebra elecciones el 4 de marzo. Tres bloques políticos difícilmente conciliables se han consolidado: el inclasificable M5S, el centro-izquierda del socialdemócrata PD y escisiones y una derecha dividida entre los náufragos del berlusconismo y las ultraderechistas Lega Nord (Salvini) y Hermanos de Italia (Meloni). La gobernabilidad tras las próximas elecciones será compleja mientras el país afronta grandes retos como la crisis de refugiados, la gestión de la crisis del sector bancario y una economía estancada. En la tercera economía de la UE, sólo el PD y tal vez Forza Italia defiende al euro y el proyecto europeo.

Doble examen a Trump

En noviembre Trump tendrá que afrontar las elecciones legislativas de mitad de mandato donde podría perder poder en el Congreso. Una vez aprobada su reforma estrella, la fiscal, Trump tiene complicado avanzar en la agenda interior lo que podría afectar a la exterior. Hasta ahora Trump en la arena internacional ha ejecutado su plan (desvincularse del TPP, Acuerdo de París y UNESCO, recorte a la financiación de instituciones internacionales, capitalidad israelí en Jerusalén) pero todavía no ha afrontado una crisis no heredada. Todavía esperamos la reacción de Trump ante un contratiempo inesperado en el exterior, lo que podría ocurrir en 2018. A falta de ello, la agresividad comercial podría ser una candidata a escalar tensiones con vecinos y grandes potencias. La política de “paciencia limitada” con Corea del Norte también será testada a lo largo del año.

Reforma de la UE / Eurozona: el riesgo de perder impulso

La primera tarea será la de confirmar la gran coalición alemana entre democristianos y socialdemocratas paso previo a cualquier reforma ambiciosa. La negociación del nuevo presupuesto europeo puede generar fricciones mientras que las tensiones con el gobierno polaco acerca del proceso abierto sobre incumplimientos del Estado de derecho pueden enturbiar el ambiente. El nuevo gobierno de Sebastian Kurz en Austria, con el apoyo del ultraderechista FPÖ, y el renovado nacionalismo de Mark Rutte en Países Bajos podrían llevar a rebajar las ambiciones de reforma. En asuntos migratorios proseguirá la división Este-Oeste lo que afectará a la reforma de la regulación del asilo (Dublín) y la decisión acerca de mantener las cuotas obligatorias para la reubicación de los refugiados de Italia y Grecia. En cuanto a la Eurozona se aprobó posponer a marzo una “discusión política estratégica” sobre la reforma de la eurozona y la adopción de una “hoja de ruta” en junio. En 2018 comenzará la implementación de PESCO, la nueva iniciativa de cooperación en defensa a 25 (todos los Estados miembro salvo Dinamarca, Malta y Reino Unido). De momento arrancará con 17 proyectos militares conjuntos.

Brexit: hora de decidirse

El reloj sigue corriendo contra Londres. En 2018 May tendrá que abandonar su calculada indefinición, lo que generará división en el gabinete, el Partido Conservador y con sus socios. Tendrá que decidir sobre el periodo de transición y el modelo de relación posterior lo que llevará a concesiones dolorosas. En el último trimestre comenzará el proceso de ratificación del acuerdo por parte de los parlamentos lo que añadirá ruido y actores con capacidad de veto. Todo ello en un contexto económico no especialmente positivo y un sector privado que debe planificar un futuro fuera de la UE.

El Calendario electoral

Las elecciones previstas para 2018 recopiladas por Sergio Maydeu, investigador asociado de CIDOB.