Mientras Tanto, Diciembre de 2025.
La corrupción de políticos a cambio de ventajas económicas sacude una y otra vez en los medios de comunicación. Es, sin duda, uno de los elementos que más ayudan a construir una cultura antipolítica, antidemocrática. Para mucha gente los políticos son vividores que utilizan las instituciones para medrar en su propio interés. Parásitos profesionales sin ninguna cultura de lo colectivo. Los casos de corrupción han afectado a la mayoría de los partidos que han controlado lo político, no sólo el PP y el PSOE, también Convergència i Unió, Unión Mallorquina… y hasta el PNV no ha podido escapar. Que la izquierda alternativa, en sus diversas variantes, no haya caído en ningún escándalo se atribuye mecánicamente a que no ha tenido poder, y en todo caso es vista como una fuerza a contrapelo, marginada de muchos debates. Que en los lugares donde han estado no haya habido corrupción resulta irrelevante para mucha gente: la figura del político corrupto es demasiado poderosa para aceptar excepciones.