elTRIANGLE, 3 de febrero de 2026.
El 21 de diciembre pasado, un artículo publicado en Haaretz llevaba por título “Israel se está convirtiendo en un modelo para los enloquecidos fascistas del mundo”. El ministro israelí de Exteriores Gideon Sa’ar no tardó en felicitar al flamante presidente chileno José Antonio Kast, hijo de un nazi y admirador de Augusto Pinochet. El año pasado la secretaria de Seguridad Nacional (DHS, responsable del ICE, la policía antiinmigración) de EEUU Kristi Noem se reunió con el extremista ministro israelí Itamar Ben Gvir y el ultra británico Stephen Yaxley-Lennon visitó Israel invitado por el ministro de la Diáspora. Uno de los rasgos que une a la extrema derecha global es la devoción a Israel, el otro una execración a la inmigración que comparte sintaxis con el antisemitismo de siempre; no hay solución de continuidad entre la ocupación colonial y el racismo antiinmigración. Pero no es el único parentesco.