Es hora de decir no a unas tradiciones que nos degradan

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infoLibre, 29 de agosto de 2022.

 

Somos muchos los que pensamos que no se viene a la política para seguir a rebaños, ni jalear a manadas o jaurías. Eso, a veces, exige tomar decisiones, aunque cueste votos. Como me parece el caso.

 

Los festejos taurinos que salpican buena parte de las fiestas de verano en numerosos municipios han adquirido este año una dimensión trágica. Concretamente, en la Comunitat Valenciana y en menos de seis semanas, se han cobrado ya siete víctimas mortales. La última, una septuagenaria de nacionalidad francesa, conocida aficionada a estas prácticas, que desde hace años recorría asiduamente los pueblos en los que se celebran. A propósito de esos festejos taurinos no han faltado, por cierto, elementos que cabría calificar como propios de la picaresca, como la peregrina explicación de las autoridades municipales de Nules, ante la denuncia de la celebración de un “encierro infantil” en sus calles, presentado como manifestación de «trashumancia urbana con exposición de animales bovinos». Dicho sea de paso, otros Ayuntamientos, como el de Náquera han reaccionado muy rápidamente anulando los festejos al comprobar la presencia de menores (https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/naquera-cancela-actos-taurinos-encender-ninos-toro-embolado_1_9258490.html) o, incluso, se han pronunciado por la prohibición de esas prácticas, como el de Tavernes de la Valldigna (https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/tavernes-valldigna-suspende-bous-carrer-gobierno-valenciano-muestra-preocupacion-numero-victimas_1_9263013.html).

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