La derecha lusa se rearma en su feudo del norte

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LA VANGUARDIA, 28 enero 2018.

En la política portuguesa, el Mondego es mucho más que el río que nace en la Serra da Estrela y que antes de desembocar en Figueira da Fozgenera las bellas imágenes del casco viejo de Coimbra, proyectándose sobre sus aguas. Su cauce representa una suerte de frontera, la de la hegemonía en el norte del país de una derecha que va perdiendo fuerza a medida que se desciende hacia Lisboa y el Algarve, al entrar en las áreas donde tienen sus mayores apoyos los socialistas y se hallan los focos comunistas de Setúbal y el Alentejo. La fractura entre las dos zonas electorales coincide en la actualidad con los liderazgos de las principales formaciones políticas, pues el oponente del primer ministro socialista, el exalcalde de Lisboa António Costa, es ahora el conservador Rui Rio, que gobernó durante 12 años la principal ciudad del norte, Oporto.

Este economista de 60 años, que tuvo que dejar la alcaldía de Oporto en el 2013 debido a la limitación de mandatos vigente en Portugal, ganó el pasado día 13 las primarias para elegir al sustituto de Pedro Passos Coelho como líder del Partido Social Demócrata (PSD), que pese a su equívoco nombre es el equivalente portugués del Partido Popular español. Rio se impuso con un 54% de los votos al ex primer ministro Pedro Santana Lopes.

Los resultados de las elecciones internas del PSD mostraron las dificultades de Rio en el centro y sur del país

Los resultados de las elecciones internas del PSD ya mostraron las dificultades de Rio en el centro y sur del país. Arrasó en el norte, con el 64% en Viana do Castelo y Viseu y el 58% en Oporto. En Coimbra perdió por unas décimas, mientras logró imponerse con claridad en dos distritos que están justo debajo en el mapa, Leiria y Santárem. Santana, que también fue alcalde de Lisboa, ganó con claridad en la región de la capital, Setúbal y el Alentejo.

Se reprodujo así a escala interna el clásico mapa de las elecciones portuguesas cuando no hay un dominio absoluto de un partido que barre en todo el país. En un escenario de equilibrio entre los conservadores y los socialistas, como en las legislativas del 2015, la del Mondego no es una frontera exacta, sino una referencia, pues deja justo al sur uno de los grandes enclaves de la derecha, el de Leiria. Pero, salvo esa excepción, esa línea señala la entrada en el territorio en el que los de Passos Coelho no pasaron del 35% de los votos, en contraste con el 51% de las norteñas Vila Real y Viseu o el 49% de Bragança y frente al 20% de Beja, en el Alentejo, o el 23% de Setúbal.

En otoño del 2019 están previstas las legislativas

El PSD ya ha tenido más líderes del norte, empezando por su propio fundador, Francisco Sá Carneiro, el abogado de Oporto que murió en 1980, cuando era primer ministro, al caerse el avión en el que viajaba. Y por la sede central del partido, en la lisboeta calle de São Caetano à Lapa, ya pasó otro exalcalde norteño, Luís Filipe Meneses, de Vila Nova de Gaia, que no duró un año en el cargo. Pero Rui Rio presenta una mayor connotación de lo que en Portugal se denomina como un hombre del norte, por su largo período al frente de Oporto, el más largo de la actual etapa democrática. Desde allí aparecía como la esperanza para asumir la presidencia del PSD, que ocupará formalmente en el Congreso de febrero, tras cinco años retirado de la política, trabajando en la empresa privada.

El peculiar mapa de Portugal, coloreado con el rosa del Partido Socialista (PS) y el naranja del PSD, constituye un problema para Rio, pero no es el mayor. Su mayor dificultad reside en la popularidad del primer ministro. Pese a la grave crisis de los incendios, António Costa obtuvo una gran victoria en las elecciones municipales del año pasado, fruto de la bonanza económica y de su política de dar marcha atrás en la austeridad de los tiempos del rescate internacional, mientras reduce el déficit público y se garantiza la paz social con su pacto con el Bloque de Izquierda y los comunistas.

Aunque puede pasar de todo hasta el otoño del 2019, para cuando están previstas las legislativas, la victoria de Rio se antoja a día de hoy como una misión muy difícil sino imposible, aun en coalición con el partido pequeño de la derecha, el CDS, cuya líder, Assunção Crista, se revalorizó con su segundo puesto en las municipales en Lisboa. De ahí que el verdadero objetivo de Rio consista en evitar una mayoría absoluta de Costa. En ese escenario, con el PS por delante del PSD, Rio ha anticipado que apostaría por posibilitar un gobierno socialista en minoría, de manera que los partidos de la izquierda radical perdiesen la posición de bisagra que les dio el acuerdo alcanzado por Costa en el 2015 para ser primer ministro. Frente a la ideología neoliberal de Passos Coelho, Rio proyecta una imagen más centrista, aunque de momento su mapa sea el de la derecha clásica.

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