Putin y su nueva Gran Guerra Patriótica

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El País, 28 de febrero de 2022.

 

Tanto Moscú como Kiev, en distinta medida, llevan años jugando con el fuego de la historia y la memoria. Ambos pretenden, en diversos grados, imponer una verdad histórica sobre el conflicto de 1941-45 que contribuye a enfrentarlos hoy.

 

En su alocución para anunciar el inicio de la invasión de Ucrania, Vladímir Putin recurría como legitimación a dos argumentos principales, además del desprecio de Occidente. Primero, que el actual Gobierno de Kiev es nazi. Segundo, que esos nazis estarían llevando a cabo un genocidio de la población rusófona en el este del país, argumento que recuerda al esgrimido por Stalin en 1939 para invadir Polonia, en este caso defender a los hermanos ucranios. Putin afirmó además días atrás que Ucrania es una nación artificial, arrancada al solar patrio ruso y construida a costurones. Un invento bolchevique, que le dotó de territorialidad. Como en casi todas las nuevas guerras (Mary Kaldor) del siglo XXI, la invasión se presentó al principio como una intervención quirúrgica y puntual, que se complementaría con otras formas de guerra híbrida, como el apoyo con tropas pseudomercenarias que Rusia presta desde 2014 a los rebeldes prorrusos de la región del Donbás. Pero esa máscara ha caído: es una guerra clásica y frontal, una invasión en toda regla.

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