Isabel Marín Sánchez

¿Hacia qué desarrollo? Reflexiones desde
un contexto de emigración y cooperación
al desarrollo en el norte de Marruecos


(Mugak, 27-28, abril-septiembre de 2004)


Tomar conciencia de la complejidad entre emigración y desarrollo...

Una de las primeras cuestiones que tendríamos que considerar antes de preguntarnos cuál debe ser nuestro papel en el Desarrollo de los países de origen de la emigración es que las relaciones entre la emigración y el Desarrollo son tremendamente complejas y a menudo se presentan de manera muy simple. Se nos presentan como si una pudiese influir en la otra sistemáticamente, de forma automática, o como si fuera obvio que la emigración puede generar Desarrollo o de manera inversa, el Desarrollo puede reducir o prevenir la emigración. La investigación que he realizado ilustra claramente esta complejidad, pues una de las principales conclusiones de la misma es que a pesar de que la emigración y el Desarrollo en el norte de Marruecos son dos fenómenos que convergen, existen conexiones de diversos tipos entre la emigración y el Desarrollo que proporciona la cooperación, no podemos concluir que ese Desarrollo esté influyendo en la emigración de una forma preventiva, haciendo que emigre menos gente.
Son diversas las razones que pueden explicar por qué este Desarrollo que proporciona la cooperación no está actuando como instrumento preventivo de la emigración. Éstas provienen tanto del ámbito teórico como del trabajo de campo, y especialmente de documentar cualitativamente ambos fenómenos, cómo piensan sus protagonistas en torno al Desarrollo y a la emigración. En primer lugar, a nivel teórico dicho discurso se construye sobre un planteamiento fundamentalmente económico y limitado de las migraciones y del Desarrollo, así como de sus protagonistas, las personas emigrantes y las beneficiarias del desarrollo. Una concepción de las migraciones como procesos de tipo exclusivamente económico, cuya causa es la pobreza y a los beneficiarios del Desarrollo como un colectivo homogéneo de potenciales emigrantes afectados por la pobreza.
El trabajo de campo que he realizado en el norte de Marruecos revela además la existencia de grandes rupturas, a diferentes niveles, entre el discurso, que se sustenta en unas bases teóricas concretas, y la práctica, la realidad atravesada por la emigración y el Desarrollo, que es mucho más diversa y compleja de lo que se nos presenta.
Estas rupturas entre el discurso y la práctica del Desarrollo y la emigración, son elementos claves para entender por qué ese Desarrollo no está haciendo que emigre menos gente. A medida que he ido profundizando en los distintos niveles de los proyectos de cooperación al Desarrollo, llegué a la conclusión de que esta realidad que se nos presentaba como homogénea y fácilmente influenciable, “con Desarrollo mejoraremos las condiciones de vida y reduciremos la emigración”, no era tal como se nos presentaba. A modo de ejemplo, veamos qué ocurre con la población beneficiaria del Desarrollo.
Las entrevistas que mantuve con beneficiarias de ambos proyectos, todas mujeres de entre 18 y 40 años, revelan que el deseo de emigrar existe entre ellas pero no es tan extendido como me había imaginado. Todas las beneficiarias tienen familiares o conocidos en la emigración, pero aunque una mayoría de ellas se plantea emigrar, también hay beneficiarias que no desean emigrar. En realidad se pueden distinguir varios grupos: mujeres beneficiarias de los proyectos que no quieren emigrar, beneficiarias que se han planteado emigrar pero que consideran difícil poder emprender un proyecto migratorio, y beneficiarias que tienen un proyecto claro y factible de emigración y una había emigrado. Las más numerosas se encuentran entre aquellas que desean emigrar pero encuentran dificultades para hacerlo.
El hecho de encontrar mujeres con un proyecto claro de emigración a pesar de ser beneficiarias de un proyecto de Desarrollo ya nos indica que dar Desarrollo no genera automáticamente querer quedarse en Marruecos. ¿Por qué? Por diferentes razones que aluden tanto al desarrollo que supuestamente se les ofrece para quedarse, como a las causas de la emigración y a la manera en que ellas explican y justifican su deseo de emigrar.
Para estas mujeres beneficiarias que se plantean emigrar, las propuestas de Desarrollo que, supuestamente, se les ofrecen para no emigrar, no parece que constituyan una alternativa para quedarse allí. En ocasiones estas propuestas de Desarrollo, que en este caso dan formación, ofrecen formación para insertarse después en un trabajo precario. Es decir, en ocasiones la explicación procede de las propias propuestas de Desarrollo, de su contenido, pero aún así, el contenido de las propuestas no es suficiente para explicar por qué se produce la emigración en dichos circuitos o por qué existe como deseo que puede materializarse. En estos circuitos de cooperación al Desarrollo hay personas que aceptan dichas propuestas y otras no, algunas emigran y otras no. Para aquellas que están dentro del circuito y quieren emigrar lo que les impulsa a emigrar, como veremos más adelante, es más poderoso que la alternativa que le propone la cooperación. Su deseo de emigrar y la manera en que lo justifican nos indica a su vez que estas mujeres tienen unas aspiraciones y unas percepciones del Desarrollo que no son satisfechas por dichos proyectos, ni en este caso por el contexto social, político y económico del que forman parte.

... Antes de definir nuestro papel en el Desarrollo

Hemos visto tan sólo un ejemplo de la complejidad que reside en las relaciones entre emigración y Desarrollo en el norte de Marruecos: no es tan evidente que el Desarrollo genere una opción y un deseo de quedarse en Marruecos, y dicha complejidad la demuestra en gran medida el haber conocido cómo piensan las personas beneficiarias, y técnicas y las propuestas de Desarrollo, el haber investigado mejor y cualitativamente esa realidad de supuesta emigración sobre la que se quería influir con Desarrollo.
De la misma manera, esta complejidad está presente cuando intentamos relacionar Desarrollo y emigración de otra forma, cuando nos preguntamos qué papel tienen las personas emigrantes en el Desarrollo de sus países de origen. En la medida en que todos y todas tenemos percepciones sobre lo que es el Desarrollo, todos y todas debemos tener un lugar a la hora de definirlo, de aportar propuestas, pero no podemos considerar que nuestra condición de emigrantes o nuestra condición de técnicos nos da un plus para ser “agentes de desarrollo”. Sino que contribuir a generar Desarrollo significa ante todo impulsar procesos de reflexión sobre el mismo, donde todas las personas tenemos un papel en el Desarrollo en la medida en que generemos dicha reflexión.
El Desarrollo es una construcción social e histórica que continuamente se ha de ir redefiniendo, y lo deseable es que esa redefinición sea lo más consensuada posible y que cada país tenga derecho a elegir, definir y construir su propio Desarrollo. Por eso desde mi punto de vista, el papel que podemos tener en el Desarrollo comienza antes de orientar acciones y proyectos de Desarrollo y debería empezar por contribuir a impulsar reflexiones sobre el Desarrollo. No sólo sobre su contenido, sino también sobre las metodologías que vamos a utilizar para dotarlo de contenido y sobre quiénes van a participar en ese proceso. Todas las personas tenemos un lugar en el Desarrollo: las personas emigrantes e instituciones de los países receptores, pero muy especialmente también tienen aquí un papel todas aquellas personas que viven en los países de origen de la emigración. Esta reflexión en las dos partes, además debería de ir acompañada de una búsqueda de nuevos indicadores que nos ayuden a dotar de contenido al Desarrollo que procedan de todas aquellas personas que estamos inmersas en el mismo, no sólo emigrantes e instituciones, sino también quienes viven en el país de origen en la emigración.

Aportaciones al contenido del Desarrollo

Presento aquí las aportaciones al Desarrollo de beneficiarias de los proyectos de cooperación.
A partir de las entrevistas que mantuve con ellas, consideré que las formas en que ellas explicaban su deseo de emigrar, sus motivaciones para emigrar, eran a su vez indicadores significativos sobre el contenido del Desarrollo porque me indicaban cómo ellas querían mejorar sus vidas. Son mujeres que realizan cursos de confección, cursos de cocina, y algunas forman parte de una microempresa de confección que acababa de ser creada por los proyectos de cooperación al desarrollo. Tienen entre 20 y 34 años, y todas ellas a su vez, tienen familiares emigrantes. La mayoría de ellas se encuentran en España, Bélgica y Francia, y dentro de España en Barcelona y Madrid. Además pertenecen a estratos socioeconómicos distintos dentro del proyecto de cooperación al desarrollo.
Las razones por las que manifiestan que quieren emigrar son muy diversas. Estas motivaciones están clasificadas por razones metodológicas, pero hay que tener en cuenta que muchas beneficiarias al explicar su deseo de emigrar relacionan una razón con otra. Las motivaciones más aludidas entre ellas son el trabajo, los derechos y el mejor trato. Algunas sólo recurren a una de ellas, pero hay mujeres que nos hablan de la necesidad de irse para trabajar porque los salarios son bajos en Marruecos, y añaden que en Marruecos no hay derechos y que allí tratan mejor a la gente.
Las mujeres que se refieren al “trabajo” manifiestan que quieren emigrar para trabajar, porque quieren encontrar un trabajo mejor, porque consideran que en los países receptores de emigración hay más trabajo, se encuentra más fácilmente, o porque en Marruecos está mal pagado, los salarios son muy bajos. Además, el proyecto de emigrar para trabajar, en las chicas más jóvenes, en muchas ocasiones va unido a una necesidad de trabajar para mejorar la situación de la familia.
Otra de las explicaciones que más aparecen es los “derechos”. Quieren emigrar porque consideran que en el país receptor de emigración, hay derechos y en Marruecos no, o “hay una ley buena”. Es conveniente destacar que en árabe el término “derechos”, “Al-Huquq”, tiene un alcance muy amplio. Proviene de una raíz que nos lleva a algunas de las siguientes acepciones: derechos, justicia, conjunto de leyes, y construir un futuro mejor...
También encontramos un grupo de beneficiarias que añaden entre las razones de la emigración el hecho de que en el país receptor valoran a las personas, las tratan bien, tienen más compasión, les facilitan las cosas... A esto lo he denominado el “mejor trato”.
Junto a estas motivaciones, aparecen otras más minoritarias, pero también relevantes. El caso de una mujer que quiere emigrar para mejorar la situación material. Una chica joven que quiere emigrar, por cuestiones de salud, para poder hacerse una operación que no puede hacerse en Marruecos por falta de medios económicos. También hay mujeres madres de familia que hacen referencia a la emigración para ofrecer a sus hijos e hijas un futuro mejor, y ofrecerles derechos. Por último, entre algunas chicas más jóvenes está presente el proyecto de la emigración para estudiar.
A la luz de estos resultados, una de las primeras conclusiones que se derivan es que la emigración para la mayoría de estas personas no tiene una motivación fundamentalmente económica. El trabajo es un medio esencial para adquirir recursos económicos, pero no lo presentan sólo como un medio para conseguir recursos. En muchas ocasiones al relacionar trabajo, derechos y mejor trato, se está haciendo referencia a algo más amplio que son las condiciones de trabajo. Además el hecho de hacer referencia a los derechos, o a lo que he denominado el mejor trato, nos lleva a motivaciones que van más allá de la necesidad económica. Cuando se habla de derechos, en muchas ocasiones se alude a la justicia social. También es significativo el querer ir para operarse, pues nos está indicando que el sector público sanitario en Marruecos no satisface toda una serie de necesidades. El querer ir a trabajar y mejorar la situación de la familia, puede hacernos reflexionar sobre el papel que tienen los hijos e hijas a la hora de proporcionar una cierta estabilidad a muchos padres que no tienen un futuro asegurado, o una jubilación en condiciones.
Con respecto al Desarrollo, lo más relevante de estas explicaciones es que estas mujeres están dando una importancia considerable a la necesidad de disponer de derechos sociales, y de que se los garanticen. Y ésta es una de sus aportaciones fundamentales al contenido del Desarrollo: un Desarrollo que pueda garantizar derechos. Desde el derecho a la sanidad, los derechos laborales, el derecho a una jubilación y a cuestiones de mayor alcance, como la justicia social, o a sentirse valorada en tu propio país.

¿Hacia qué Desarrollo?

Hemos hablado de derechos sociales, de la mejora de las condiciones de trabajo, de la necesidad de garantizar derechos y de un sistema de protección social, como algunos de los aspectos relevantes que indicaban estas mujeres, pero que preocupan a un importante sector de población en Marruecos. Esto constituye hoy un reto para Marruecos y para sus ciudadanos. Por ejemplo, la necesidad de un sistema de protección social pública significa mucho no sólo para un sector de población que está totalmente fuera del sistema y que no puede salir de los círculos de exclusión y pobreza, sino también para aquellas personas que disfrutan de un mayor poder adquisitivo pero no pueden permitirse el recurso a lo privado para mejorar sus condiciones de vida. Un claro ejemplo es el sector sanitario.
En este sentido, sería interesante y conveniente impulsar proyectos imaginativos que vayan en la línea de reforzar lo público, o que ayuden a asegurar ese mínimo social. Desde mi punto de vista, además esta referencia a los derechos y la necesidad de protección social nos lleva a pensar en un Desarrollo en el que el sector público tiene un papel clave y a un Desarrollo concebido más a largo plazo. Esta sería una posible línea de trabajo desde lo que aporta esta investigación.
Pero también me parece trascendental, a la hora de reivindicar derechos y en ese camino de reformulación del Desarrollo, interesar a las personas en el Desarrollo de su país, implicarlas políticamente para que puedan participar en lo público. Este es sin duda un camino largo porque hay que dar herramientas a las personas para que puedan participar, para reivindicar derechos. Pero considero que puede tener un efecto multiplicador, sobre todo porque el Desarrollo no lo vamos a crear nosotros. Como ya mencionábamos en la primera parte, el Desarrollo es una construcción social e histórica que continuamente se ha de ir reformulando, y lo deseable es que esa redefinición sea lo más consensuada posible y que cada país tenga derecho a elegir, definir y construir su propio Desarrollo.
A modo de síntesis, esto implica, a la hora de financiar proyectos, haber generado previamente una reflexión sobre el Desarrollo en ambas partes. Pero además en la medida en que generar Desarrollo no es fácil, hay muy diversas percepciones de lo que es, y no es nuestro papel (desde los países “donantes de Desarrollo” y receptores de emigración) generar ese Desarrollo en países de origen de la emigración, sino en todo caso, potenciar, compartir experiencias o contribuir a reforzar determinadas líneas de Desarrollo, desde mi punto de vista, a la hora de financiar proyectos, sería mucho más conveniente financiar aquellos que tengan un carácter transformador, y que puedan implicar a las personas en la transformación de su contexto social, político y económico.