El País, 9 de febrero de 2026.
Uno de los mejores recuerdos de Georgina Orellano (Buenos Aires, 39 años) es sentarse en un bar, cerca de la esquina donde solía ejercer la prostitución, en el barrio porteño de Villa del Parque al norte de la capital argentina, a comer con sus amigas. Antes de comenzar la jornada, ella y las mujeres con las que compartía la calle se reunían a tomar algo, a hablar de sus días y del vecino que, tras haber sido cliente, quería echarlas. Era el año 2009, y en una de esas tardes fue la primera vez que Orellano y sus compañeras se unieron para defender sus derechos.